Sin cortes y sin coste

Cambiar de compañía de luz

Es más fácil de lo que la gente imagina y ese es justamente el problema: como suena a lío, muchos hogares llevan años pagando de más por no dedicarle una tarde. La tarde te la ahorramos nosotros.

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Lo primero: no te vas a quedar sin luz

Es el miedo número uno y no tiene fundamento. En España, la empresa que te vende la electricidad y la que te la lleva hasta casa son dos cosas distintas. La primera es la comercializadora y la eliges tú. La segunda es la distribuidora, la asigna la zona en la que vives y no se puede cambiar aunque quieras.

Cuando cambias de compañía solo cambia la primera. Los cables, el contador y el mantenimiento de la red siguen igual. No viene nadie, no hay que tocar nada y el suministro no se interrumpe ni un segundo.

Por eso tampoco tiene coste No hay ninguna actuación física que cobrar. El cambio de comercializadora es gratuito y lo gestiona íntegramente la compañía nueva.

Cómo funciona el proceso

  1. Revisas tu contrato actual

    Lo único que hay que mirar de verdad antes de nada: si tienes permanencia y qué penalización llevaría irte. Con eso en la mano ya se puede decidir con criterio.

  2. Comparas con tu consumo real

    Coges los kWh de tus últimas facturas y calculas cuánto pagarías al año con cada oferta. Ese número es el que decide, no el porcentaje de descuento que salga en el anuncio.

  3. Contratas con la nueva

    Con el CUPS, el DNI del titular y una cuenta bancaria. La compañía nueva comunica el cambio a través de la distribuidora. Tú no tienes que llamar a la anterior para darte de baja.

  4. Esperas al ciclo siguiente

    Entre 15 y 21 días naturales, normalmente. El cambio se hace efectivo en la siguiente lectura y a partir de ahí facturas con la nueva.

  5. Revisas la última factura de la anterior

    Comprueba que la lectura de cierre cuadra y que no te facturan un periodo dos veces. Es donde aparecen casi todas las incidencias, y se resuelven en cuanto se detectan.

La permanencia y su penalización

En el mercado libre es habitual que las ofertas con descuento vengan con un compromiso de permanencia de doce meses. Si te vas antes, la compañía puede cobrar una penalización. La normativa limita ese importe a un porcentaje reducido de la energía estimada pendiente de suministro, así que no puede ser una cifra arbitraria.

La cuenta que hay que hacer es simple: si el ahorro anual con la nueva tarifa supera con holgura la penalización, cambiarse ahora sale a cuenta. Si vas justo y te quedan dos meses de permanencia, espera. Es la clase de cálculo que hacemos por defecto antes de recomendar nada.

Tienes catorce días para arrepentirte

Cuando el contrato se firma por teléfono, por internet o fuera de un establecimiento comercial, tienes derecho a desistir en un plazo de catorce días naturales sin dar explicaciones y sin penalización. Es un derecho del consumidor y no depende de la buena voluntad de la compañía.

Guarda siempre el correo de confirmación del contrato. Es el documento que fija la fecha desde la que cuentan esos catorce días.

Cuidado con el cambio que no pediste Si te llega una factura de una comercializadora con la que no recuerdas haber contratado, no lo dejes pasar. Existe un procedimiento para revertir un cambio no autorizado, y cuanto antes se reclame, más sencillo es. Guarda las grabaciones y correos que tengas.

Cuándo merece la pena cambiarse y cuándo no

No siempre compensa. Estas son las señales que en nuestra experiencia sí justifican mover el contrato:

  • Llevas más de un año con la misma tarifa y nunca la has renegociado.
  • Tu factura subió de golpe sin que cambiara tu consumo: probablemente venció un descuento.
  • Pagas servicios añadidos que no usas, como mantenimientos o seguros de avería.
  • Ha cambiado tu forma de consumir: teletrabajo, un coche eléctrico, una bomba de calor.

Y estas son razones para no moverse: que la diferencia anual sean cuatro euros, que te queden pocos meses de permanencia con una penalización alta, o que lo que necesites en realidad sea ajustar la potencia, que es otro trámite y más barato.

Dudas frecuentes

Sobre el cambio de compañía

¿Me quedo sin luz al cambiar de compañía?

No. El cambio de comercializadora es un trámite administrativo. La red, el contador y la distribuidora que te lleva la energía siguen siendo exactamente los mismos: lo único que cambia es la empresa que te vende la electricidad y te emite la factura. No hay corte, ni obra, ni visita técnica.

¿Cuánto tarda el cambio de comercializadora?

Lo habitual es que se active en el siguiente ciclo de facturación, normalmente entre 15 y 21 días naturales desde la solicitud. Durante ese tiempo sigues consumiendo con normalidad y la compañía anterior emite una última factura con el consumo hasta la fecha de cambio.

¿Tengo que llamar a mi compañía actual para darme de baja?

No. La comercializadora nueva se ocupa de comunicar el cambio a través de la distribuidora. Llamar a la antigua solo sirve para que te intenten retener con una contraoferta, cosa que a veces interesa escuchar y a veces no.

¿Qué pasa si tengo permanencia?

Puedes cambiarte igualmente, pero la compañía puede aplicar una penalización por baja anticipada. La normativa limita ese importe a un porcentaje reducido de la energía estimada pendiente de suministro. Antes de decidir conviene comparar esa penalización con el ahorro que obtendrías: a veces compensa pagarla y a veces es mejor esperar.

¿Puedo cambiar de compañía si tengo una factura sin pagar?

Una deuda pendiente con la comercializadora actual puede bloquear el cambio, porque el punto de suministro queda marcado. Lo práctico es regularizar el impago primero, o al menos saber de cuánto se trata antes de iniciar el trámite para no llevarse la sorpresa a mitad de proceso.

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