Cómo leer la factura de la luz sin perderte

Una factura eléctrica española tiene entre cuatro y seis páginas, y casi todo lo importante cabe en la primera. Esta guía te lleva por los bloques que de verdad deciden lo que pagas.

Antes de entrar en el detalle, una idea que ordena todo lo demás: de lo que pagas cada mes, solo una parte la decide tu comercializadora. El resto son peajes de red e impuestos que son iguales para todo el mundo. Cuando alguien te promete un ahorro del sesenta por ciento en la factura, esa promesa choca contra la aritmética.

1. Los datos del contrato

Es el bloque más aburrido y el que más veces hay que mirar. Contiene cuatro cosas que necesitas saber de memoria si vas a comparar tarifas.

  • CUPS. Un código que empieza por ES y tiene entre veinte y veintidós caracteres. Identifica el punto de suministro, no a ti: si te mudas, el CUPS se queda en la vivienda.
  • Peaje de acceso. Casi siempre 2.0 TD en vivienda. Si pone 3.0 TD, tienes más de 15 kW contratados y estás en otra liga.
  • Potencia contratada. En kW. Pueden aparecer dos valores, uno para punta y otro para valle.
  • Fecha de fin de contrato. La fecha en la que vence tu tarifa actual. Apúntala: es cuando suelen caducar los descuentos.

También verás el nombre de tu distribuidora, que no elegiste tú y no puedes cambiar. Es la empresa dueña de la red de tu zona y la que lee el contador. Si un día se va la luz en el barrio, es a ella a quien hay que llamar, no a tu comercializadora.

2. El término de potencia

Es el alquiler de tu conexión. Se calcula multiplicando los kilovatios que tienes contratados por un precio diario y por los días del periodo facturado. No depende de que consumas: aparece igual si has estado el mes entero fuera de casa.

Dentro hay dos partes sumadas. Una es el peaje regulado, idéntico para todas las compañías. La otra es el margen que le añade tu comercializadora, y esa sí varía. En una factura doméstica media, el término de potencia suele suponer entre el veinte y el treinta y cinco por ciento del importe antes de impuestos.

La palanca más rentable Como este bloque no depende de tu comportamiento, la única forma de reducirlo es contratar menos kilovatios. Por eso insistimos tanto con la potencia contratada: es un ajuste que se hace una vez y ahorra todos los meses.

3. El término de energía

Aquí se paga lo que has consumido de verdad, en kilovatios hora. En el peaje 2.0 TD aparece dividido en tres líneas, una por tramo horario: punta, llano y valle. Cada una con su cantidad de kWh y su precio.

Que aparezcan tres líneas no significa necesariamente que tu tarifa tenga tres precios distintos. La parte regulada siempre discrimina por tramos, pero muchas comercializadoras aplican un precio único de energía en las tres. Si en las tres líneas ves el mismo importe por kWh, tienes una tarifa sin discriminación horaria.

Esa distinción importa mucho a la hora de decidir si te compensa poner la lavadora de noche. Lo desarrollamos en la guía de tramos horarios.

4. Impuestos y otros conceptos

Debajo de los dos términos aparecen tres o cuatro líneas más que completan el importe.

Conceptos que se suman al término de potencia y al de energía.
ConceptoQué es¿Puedes cambiarlo?
Impuesto eléctrico Un porcentaje aplicado sobre la suma de potencia y energía. No. Lo fija la ley.
Alquiler del contador Un importe regulado por el equipo de medida, propiedad de la distribuidora. No, salvo que compres tu propio contador homologado.
Servicios adicionales Mantenimientos, seguros de avería o planes de protección contratados con la comercializadora. Sí. Son opcionales y se pueden dar de baja.
IVA Se aplica sobre todo lo anterior, incluido el impuesto eléctrico. No.

La línea de servicios adicionales merece una mirada atenta cada cierto tiempo. Es donde acaban apareciendo cuotas de mantenimiento que se contrataron hace años, a veces por teléfono y a veces sin recordarlo.

5. Lecturas reales y lecturas estimadas

En algún lugar de la factura, normalmente junto al detalle del consumo, aparece si la lectura es real o estimada. Una lectura estimada significa que la distribuidora no ha leído el contador y ha calculado tu consumo a partir del histórico.

No es un fraude ni un error, y se regulariza en la siguiente lectura real. El problema es que genera facturas raras: un mes desproporcionado seguido de otro casi a cero. Si te llega una factura sorprendentemente alta, esto es lo primero que hay que mirar antes de reclamar nada.

Estimaciones encadenadas Si acumulas varias facturas estimadas seguidas, pide una lectura real. Es tu derecho y evita que se te junte una regularización de varios meses en un solo recibo, justo en la peor época del año.

6. Los cinco minutos que deberías dedicarle una vez al año

  1. Mira si la lectura es real

    Si llevas tres facturas estimadas, llama.

  2. Compara el consumo con el mismo mes del año pasado

    La propia factura incluye un gráfico de histórico. Una subida grande sin explicación puede ser un aparato averiado o una lectura mal tomada.

  3. Comprueba la fecha de fin de contrato

    Si está cerca, es el momento de renegociar o de comparar. Después de esa fecha, la tarifa cambia sola y casi nunca a mejor.

  4. Revisa la línea de servicios adicionales

    ¿Estás pagando un mantenimiento que no has usado nunca?

  5. Divide el importe entre los kWh consumidos

    Te da tu precio medio real por kilovatio hora, impuestos incluidos. Es el número más honesto para comparar tu situación con cualquier oferta.

Si prefieres que lo hagamos nosotros, es exactamente lo que hacemos cuando nos mandas una foto de la factura. Sin coste y sin que tengas que cambiar de compañía después.

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