Cuál es la calefacción más barata

La pregunta está mal planteada, y por eso las respuestas que se leen por ahí no sirven. Lo que hay que comparar no es el precio del combustible, sino cuánto cuesta el calor que acaba en tu salón.

El concepto que lo cambia todo: el rendimiento

Un kilovatio hora de gas y un kilovatio hora de electricidad cuestan cosas distintas, sí. Pero además no producen la misma cantidad de calor útil, y esa segunda parte es la que casi nadie tiene en cuenta.

Una caldera de gas moderna aprovecha la mayor parte de la energía del combustible, pero no toda: una fracción se va por la chimenea. Un radiador eléctrico convierte prácticamente el cien por cien de la electricidad en calor. Y una bomba de calor hace algo que parece magia y no lo es: no genera calor, lo mueve de fuera hacia dentro, y por eso puede entregar varias veces más energía térmica que la eléctrica que consume.

La fórmula que necesitas

Coste del calor útil = precio del kWh de energía ÷ rendimiento del sistema

Con esa división, todos los sistemas se pueden comparar en la misma unidad, que es lo que cuesta calentar lo mismo.

Los rendimientos, que son lo estable

Los precios de la energía cambian cada trimestre, así que darlos aquí sería garantizar que este artículo envejece mal. Los rendimientos, en cambio, son propiedades físicas de cada tecnología y apenas se mueven.

Rendimiento orientativo de cada sistema. Divide el precio de tu energía entre este factor para obtener el coste del calor útil.
SistemaRendimiento aproximadoQué significa
Bomba de calor (aerotermia o split) Entre 2,5 y 4 Por cada kWh eléctrico consumido entrega entre 2,5 y 4 kWh de calor. Baja cuando hace mucho frío fuera.
Caldera de gas de condensación En torno a 0,95 Aprovecha casi toda la energía del gas, incluida parte del calor de los gases de escape.
Caldera de gas convencional Entre 0,8 y 0,9 Parte del calor se pierde por la chimenea.
Estufa o caldera de pellets Entre 0,8 y 0,9 Depende mucho de la calidad del pellet y del mantenimiento.
Radiador o emisor eléctrico 1 Todo lo que consume lo convierte en calor. Ni más ni menos.

Lo que sale de aplicar la fórmula

Sin dar cifras que caduquen, el orden que produce esta cuenta con precios normales de mercado es bastante estable:

  1. La bomba de calor suele ganar

    Un rendimiento de 3 significa dividir el precio de la electricidad entre tres. Aunque el kWh eléctrico sea varias veces más caro que el de gas, esa división le da la vuelta al resultado en la mayoría de los casos.

  2. El gas natural es el siguiente

    Rendimiento cercano a uno y precio del kWh bajo. Sigue siendo una opción muy competitiva, especialmente en viviendas que ya tienen la instalación hecha.

  3. Los pellets dependen del precio del saco

    Pueden salir muy bien, pero su precio ha demostrado ser volátil y hay que sumar el trabajo de cargar, limpiar y almacenar.

  4. El radiador eléctrico es el más caro por hora

    Rendimiento 1 con la energía más cara. Como calefacción principal de una casa entera es la peor opción económica, sin discusión.

Pero el radiador eléctrico tiene su sitio Para calentar una habitación puntualmente durante una hora, un emisor eléctrico es más barato que encender una caldera que calienta toda la casa. El sistema más eficiente sobre el papel no siempre es el más barato para un uso concreto. Lo caro es usarlo como sistema principal todo el invierno.

Lo que no sale en la fórmula y decide igual

  • La inversión inicial. Una aerotermia cuesta lo que cuesta. Si vas a vivir dos años en esa casa, la cuenta no sale por muy eficiente que sea.
  • El aislamiento. Una casa mal aislada desperdicia calor sea cual sea el sistema. Cerrar puentes térmicos y cambiar ventanas afecta más que elegir tecnología.
  • La potencia contratada. Pasar a calefacción eléctrica puede obligarte a subir potencia, y eso se paga todo el año, también en agosto.
  • El clima de tu zona. El rendimiento de una bomba de calor cae cuando la temperatura exterior baja mucho. En la meseta en enero no rinde como en la costa mediterránea.

El ajuste que ahorra sin cambiar de sistema

Antes de plantearte una obra, prueba lo barato: bajar la consigna del termostato a la banda de confort habitual, entre 19 y 21 grados, y programarlo para que baje de noche y cuando no hay nadie. En una vivienda con calefacción encendida muchas horas, ese cambio se nota más que la mayoría de las mejoras que cuestan dinero.

Y si el sistema es eléctrico, revisa la tarifa: con calefacción, tu consumo anual se dispara y la elección del término de energía deja de ser un detalle. Mándanos la factura de un mes de invierno, que es cuando de verdad se ve tu perfil.

Mándanos la factura y te decimos el número

Lo que pagarías al año con lo que tienes ahora, y lo que pagarías con las alternativas. Sin rodeos y sin compromiso.

WhatsApp