Por qué sube el precio de la luz

El titular de que «la luz está por las nubes» aparece cada pocos meses sin explicar nunca el mecanismo. Y el mecanismo es más sencillo de lo que parece, aunque tenga consecuencias raras.

La electricidad no se puede guardar

Todo empieza aquí. A diferencia del gas o del petróleo, la electricidad no se almacena en cantidades relevantes para un sistema entero. Hay que producir en cada instante exactamente lo que se está consumiendo, ni un vatio más ni uno menos, o la red se desestabiliza.

Como esa igualdad hay que resolverla cada hora, existe un mercado en el que los generadores ofertan cuánta energía pueden producir y a qué precio, y se van aceptando ofertas de la más barata a la más cara hasta cubrir la demanda prevista para esa hora.

El precio lo marca la última central que entra

Y aquí está la parte que sorprende a todo el mundo: todas las centrales que entran cobran el precio de la última que ha hecho falta, no el suyo propio. Es lo que se llama un mercado marginalista, y no es un invento español: es el diseño estándar en Europa.

La lógica es que una central solo tiene incentivo para ofertar su coste real si sabe que cobrará el precio de cierre. Si cobrara lo que oferta, todo el mundo inflaría su oferta y el sistema dejaría de ordenar bien qué centrales deben funcionar.

La consecuencia práctica es la que genera titulares: si para cubrir la última porción de demanda hace falta encender un ciclo combinado de gas, esa hora se paga a precio de gas, aunque el ochenta por ciento de la energía la hayan puesto renovables y nuclear.

Por eso el viento importa tanto Un día de mucho viento, la eólica cubre una porción enorme de la demanda con coste variable casi nulo y desplaza al gas fuera de la ecuación. Una tarde fría, sin viento y con poco sol, el gas vuelve a marcar el precio. La diferencia entre esas dos situaciones puede ser de varias veces en el precio de la misma hora.

Los cuatro factores que mueven el precio

  1. La demanda

    Sube en las horas de actividad y en los extremos de temperatura. Una ola de frío en toda la península mueve la demanda de forma brusca y obliga a encender centrales más caras.

  2. El viento y el sol

    Son la variable que más oscila. Con buena producción renovable, el precio se hunde; sin ella, sube. Es meteorología convertida en dinero.

  3. El precio del gas

    Como el gas suele ser la tecnología que cierra el mercado en las horas tensas, su cotización internacional se traslada al precio eléctrico. Es lo que ocurrió en 2022 de forma extrema.

  4. La hidráulica y los intercambios

    El agua embalsada actúa como una batería gigante y su disponibilidad depende del año hidrológico. Las interconexiones con Francia y Portugal también amortiguan o transmiten precios.

Cuánto de tu factura depende realmente de esto

Menos de lo que parece. El precio del mercado mayorista solo determina una parte del término de energía. Encima van los peajes de red, los cargos del sistema, el margen de tu comercializadora, el impuesto eléctrico y el IVA. Y en paralelo está el término de potencia, que no depende del mercado en absoluto.

Por eso, cuando el mercado mayorista se duplica, tu factura no se duplica. Y por eso también, cuando el mercado cae a mínimos, tu factura no desaparece. Si quieres ver la parte que sí varía, la publicamos hora a hora en precio de la luz.

Y si tienes precio fijo, no te afecta

Con una tarifa de precio cerrado del mercado libre, todo lo anterior es contexto interesante pero no cambia tu recibo. Pagas lo pactado hasta que venza el contrato. Ese es exactamente el servicio que estás comprando: que la comercializadora asuma el riesgo del mercado por ti, a cambio de una prima incluida en el precio.

Quien sí lo nota mes a mes es quien tiene PVPC o una tarifa indexada. Para ellos, un invierno tenso se traduce en facturas altas y un año de viento en facturas bajas. Las diferencias entre ambos modelos las desarrollamos en tarifa fija o indexada.

Qué puedes hacer tú

Sobre el precio del mercado, nada. Sobre tu factura, tres cosas: elegir el modelo de tarifa que encaja con tu tolerancia al riesgo, desplazar el consumo que sea desplazable a las horas baratas, y no pagar potencia que no usas. Ninguna de las tres depende de la meteorología.

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